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Ruta del Palmeral Elche I Июн 10

El oasis es una creación humana cuyo origen está en los desiertos, donde un grupo de personas agrupadas en una tribu, es capaz de desarrollar un sistema agrario allí donde parece, a priori, imposible. El agrosistema que hace factible el oasis se basa en la captación de agua y materia orgánica necesarios para el cultivo de la palmera. Se tiene conocimiento de la existencia de oasis desde el cuarto milenio antes de Cristo en la zona de Barheim, en el Golfo Pérsico, a lo largo del río Nilo y en Mesopotamia.

El palmeral de Elche figura desde el año 2000 entre los bienes catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, señalando en su declaración que es un ejemplo notable de transferencia de un paisaje típico de una cultura y de un continente a otro.

La escasez de precipitaciones y la alta salinidad de las tierras y aguas del campo de Elche, precisaron de la intervención humana para crear un sistema de riego que, probablemente, ya existía antes del tiempo de la ocupación árabe, aunque fueron éstos los que desarrollaron un complejo agrosistema, haciendo posible el cultivo extensivo de la palmera.

La extraordinaria belleza, singularidad y exotismo del palmeral no son la razón de su existencia, que se explica por el uso agrícola de la palmera. La denominación de hort o huerto, alude a su aprovechamiento agrario y al espacio donde se encuentran las palmeras. El palmeral goza de una especial protección legal, que se inició en tiempos de la II República y que tuvo un importante punto de inflexión con la ley de tutela del palmeral de Elche, promulgada por las Cortes Valencianas en 1986. La titularidad de la mayoría de los huertos es municipal, abriéndose espacios y caminos para el disfrute de los propios ilicitanos y de los visitantes de este valioso agrosistema que es el palmeral.

La palmera datilera o Phoenix Dactylifera, es una planta de porte esbelto, con un tronco que se compone de la base persistente de las antiguas hojas. Las palmeras femeninas necesitan la presencia cercana de la palmera macho y sus flores masculinas para poder dar los dátiles que maduran en otoño. Su nombre de Phoenix ya lo usaron los griegos, bien porque vieron por primera vez las palmeras en Fenicia o Phoenicia, o por el parecido de sus hojas con las plumas de la mítica ave fénix.

El dátil es su sabroso y nutritivo fruto, y ha sido alimento de humanos y animales durante siglos. Aunque en la actualidad la producción es pequeña por lo costosa que resulta la recolección, los dátiles están presentes en la gastronomía ilicitana en forma de las típicas delicias de Elche, una popular tapa en la que el hueso se sustituye por una almendra y el dátil se rodea de una loncha de beicon frito, en la repostería de origen árabe, en helados e incluso como licor. La nueva gastronomía ha incorporado los dátiles a sus recetas y aunque habitualmente es consumido mundialmente como fruto seco, en Elche se encuentra fresco, abriéndose así un sinfín de posibilidades culinarias.



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