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Ruta del Palmeral Elche II Июн 11

Dice una leyenda que el rey Jaime I, tras reconquistar la ciudad de Elche, quedó admirado por el inmenso palmeral y publicó una ordenanza que prohibía talar palmera alguna. No se sabe si esta medida la tomó por razones de protección de la naturaleza o por no provocar a la comunidad musulmana que vivía en gran parte de la agricultura, pero sin duda ha favorecido la conservación de tan fabuloso paisaje.

Los primeros huertos que encontramos al adentrarnos en la ruta del palmeral son los del Sol, Rogeta, Sempere y Les Almàsseres, repoblados con ejemplares jóvenes de palmera. A la izquierda del camino queda el colegio público El Palmeral, que es un ejemplo de integración de servicios públicos en el palmeral. Al girar y tomar el camino de la Almazara, podemos ver los muros que sirven de linde entre los huertos; algunos con restos del siglo XIX.

La historia de Elche ha estado siempre unida al aprovechamiento del agua, que ha sido escasa y de baja calidad por su alta salobridad. Ya a mediados del siglo XII escribió Al-Idrisi:

«Elche es una villa construida en una llanura atravesada por un canal derivado del río. Este canal pasa bajo sus muros, [y] los habitantes hacen uso de él, porque sirve para los baños y corre por los mercados y calles. Las aguas del citado río son salobres. Para beber, los habitantes se encuentran en la necesidad de traer agua de lluvia de otros lugares, que almacenan en depósitos».



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