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Museo de la Festa y el Misteri d’Elx Июн 13

El museo de la Festa expone elementos relativos al Misteri d´Elx, como es el vestuario, los instrumentos musicales empleados que son el arpa y la guitarra, una maqueta de la basílica o documentos entre otras muchas cosas. En la segunda sala, mediante soluciones tecnológicas es posible presenciar la Festa, lográndose una gran sensación de realidad. Esta sala ocupa el espacio interior de la contigua ermita de San Sebastián, que aún estando muy alterada, es uno de los más notables ejemplos de gótico catalán del siglo XV. Hasta la apertura de la casa de la Festa, esta ermita sirvió desde el siglo XVI de vestuario para la capilla del Misteri, y en tiempo más reciente fue su lugar de ensayo.

El vecino edificio, hoy casa de la Festa, es desde 1988 el lugar de reunión, ensayos, administración y vestuario de la capilla del Misteri. El edificio data de entre los siglos XV y XVI, en un estilo de transición del gótico al renacentista. Originalmente fue hospital de caridad hasta 1564, año en el que se trasladó el hospital a la calle Corredora. Fue después vivienda y fábrica textil ya en el siglo XIX.

Y por fin nos referimos al Misteri d´Elx, que es una representación lírico-teatral que muestra la dormición o muerte de la Virgen, la Asunción de su alma a los cielos y la Coronación. El origen del Misteri o de la Festa también se remonta al siglo XV, aunque la tradición local puso el comienzo en el año 1265, fecha de la reconquista de Elche, o también en el 1370 con la llegada de una imagen de la Virgen en un arca de madera a la cercana playa del Tamarit.

El Misteri se viene representando desde la Edad Media hasta la actualidad sin interrupción, salvándose incluso de las limitaciones impuestas por el Concilio de Trento a la escenificación de obras teatrales en el interior de los templos sagrados. La bula dada por el papa Urbano VIII permitió mantener viva la popular tradición.

Son muchos los reconocimientos al valor cultural del Misteri, pero destacamos entre ellos su declaración de la UNESCO en el año 2001 como obra maestra de Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Es el Misteri una obra en valenciano con algunas partes en latín, siendo su música de diferentes épocas y autores, la mayoría de ellos desconocidos. Fiel a la tradición medieval todos los papeles están representados por varones, y sorprende a los espectadores que actores no profesionales logren ejecutar con gran calidad una obra llena de complejidades musicales y escénicas.

La representación tiene lugar en la basílica menor de Santa María con el montaje de una pasarela conocido como «andador» que atraviesa la nave central para acabar en el cadafal, que es como se conoce al escenario principal. En el Misteri el público no es mero espectador de la obra; está muy próximo al desarrollo de la escena, se contagia de emoción y de algún modo participa en la representación.

En el plano vertical, una lona oculta tanto la bóveda como a las personas y máquinas necesarias para realizar el descenso de la magrana o granada, protagonista de uno de los momentos álgidos en el que ésta se abre en gajos apareciendo el ángel, representado por un niño, que porta una palma blanca.

Comienza la representación con la Vespra, la entrada a la basílica de la Virgen acompañada de las Marías y seis ángeles. María expresa su deseo de morir y reunirse con su hijo. Se abre entonces el cielo y aparece la Magrana, llamada así por parecerse a una granada, que desciende desde lo alto de la iglesia, abriéndose en ocho gajos para dejar ver a un ángel que porta una palma blanca que anuncia a la Virgen que Cristo a oído su deseo y ha accedido a que se cumpla.

Los discípulos van llegando y la Virgen les cuenta las razones de su llamamiento, entonando los apóstoles uno de los cantos más bellos al encontrarse: el Ternari. El primer acto concluye con la muerte de la Virgen, y comienza el segundo acto, conocido como La Festa con el sepelio y finalmente la coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad, en medio de una lluvia de oro, el replique de las campanas, una salva de cohetes y el grito unísono de los espectadores de un «visca la mare de Deu». El final llega tras la elevación del araceli y de la Trinidad a los cielos, mientras que en la tierra los apóstoles y los judíos entonan un emotivo Gloria Patri.



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