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Ayuntamiento y puentes Июн 14

La ciudad creció hacia el sur, surgiendo así la plaza de Baix, que estuvo porticada en sus cuatro lados y que adquirió importancia al ubicarse allí la casa Consistorial, el mercado y la feria de San Andrés. Sufrió una gran transformación en el tiempo que era cruzada por la carretera de Alicante a Crevillente.

De entre los edificios de esta plaza destaca la casa Consistorial, que desde que se levantó su torre central o del Consell, entre 1441 y 1444, ha albergado las sesiones del gobierno municipal. Fue levantado el edificio sobre las murallas, en el lugar que ocupaba la puerta de Guardamar.

Si miramos de frente la fachada principal, encontramos diversos estilos artísticos que revelan las transformaciones que han tenido lugar en el edificio. El gran arco da acceso a la plaza de la Fruita, por haber alojado el mercado de fruta, antiguamente llamada Dalt o de Arriba. Sobre el arco está el escudo real, con restos de policromía, que restaurado muestra la corona y el toisón de oro que perdiera tras los daños sufridos en la proclamación de la segunda república en 1931.

Las dos columnas y dos placas a la izquierda del arco central proceden del yacimiento romano de la Alcudia. La planta baja del edificio izquierdo está ocupada por la lonja medieval, cubierta de bóvedas ojivales, que se usa como espacio de exposiciones; y sobre ella la alcaldía. Más arriba el salón de sesiones, donde además de los usos habituales de este tipo de sala, cada 6 de agosto se produce la proba de veus o prueba de voces, en la que los niños que intervendrán en el Misteri próximo muestran al alcalde y a otras autoridades sus cualidades cantoras.

A la derecha de la fachada, según la miramos de frente, se encuentra la torre Vetlla, antiguo reducto de la muralla medieval que forma parte de un edificio de estilo modernista. Fue ésta prisión municipal desde el siglo XVII hasta ya mediados del siglo XX. La torre está coronada por el reloj de Calendura, donde Miquel y Vicent, dos autómatas de madera, tañen las campanas. Aunque el reloj se construyó en 1572, fue en 1759 cuando se incorporó al mismo, a Miquel Calendura, que da las horas, y a Vicent o Calendureta, más arriba, que da los cuartos.

En la proximidad de la plaza de Baix hay dos puentes que salvan el cauce del río Vinalopó: el de Canalejas y la pasarela del mercado, desde donde se tiene una buena perspectiva de la ciudad. El embalsamiento del curso alto del río hace que el caudal sea escaso, pero la gran hondonada excavada y los muros que lo encierran hacen imaginar que en caso de lluvias torrenciales, características del clima mediterráneo de la zona, el nivel del agua pueda subir bastante, llegando excepcionalmente incluso a sobrepasar los muros. La rambla es una zona habitual de paseos vespertinos, tiene zona de juegos infantiles y es un verdadero parque más de la ciudad.



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